Errores de ortografía en carteles del espacio público

La ley de publicidad exterior de la Ciudad de Buenos Aires es la que legisla sobre los tipos de publicidad, el soporte, las condiciones de instalación, lugares y zonificación donde está permitido colocar carteles con anuncios publicitarios. En ninguno de sus artículos contempla la penalización para los anunciantes que escriban con faltas de ortografía. Probablemente en el año 2008, cuando se creó esta ley, las agencias publicitarias tenían más pudor ortográfico que en la actualidad.

En Mendoza, la Asociación Unida Transporte Automotor Mendoza (Autam), encargada de la cartelería en las paradas, tuvo que corregir los carteles indicadores porque habían escrito “Panameriana”, en lugar de “Panamericana“; “Municipalida” sin la “d” final; “Feliz Suares”, en lugar de Félix Suárez o “Barrio Super”, en vez de barrio Supe.

Fuente:
https://viapais.com.ar/mendoza/795632-de-lo-que-todos-hablan-los-errores-ortograficos-en-la-carteleria-del-mendotran/

Leemos cualquier estímulo al que nos enfrentamos y lo hacemos de forma automática, inconsciente. Esta automatización de la lectura produce, a su vez, que nuestra mente reponga la información faltante o problemática de los estímulos, de forma tal que el procesamiento se lleve a cabo con la misma eficacia que si el estímulo se presentara de manera completa. Esta explicación nos permite entender por qué, cuando lean ahora este cartel, es muy probable que no encuentren el error rápidamente. Nuestro cerebro se encargó de reponer lo que faltaba. Los publicistas deberían estar agradecidos. Un poco de glucosa de regalo no vendría nada mal. “

La sugerencia de la Licenciada en Letras y becaria del Conicet, Gisela Martínez, cuando escribió el post de “La saga de los errores: Aerolíneas Argentinas y el vuelo de las letras” se aplicaba a una gigantografía que la empresa aeronáutica argentina había instalado en una esquina del barrio de Belgrano. En lugar de “comienzan” escribieron “comiezan”. Con esa nota iniciamos en el 2016 una recopilación de errores en afiches y carteles en la vía pública. Nuestros seguidores brindaron material abundante porque encontraban a diario palabras mal escritas o frases sin coherencia. Nos mandaron lo que hallaban y lo publicamos en nuestro blog o en nuestra página de Facebook de Las Correctoras.
Lo que nos lleva a reflexionar nuevamente sobre los errores de ortografía es esta publicidad de una conocida marca de zapatillas instalada en un pasillo del subte D de la estación Palermo. Además de la equivocación de tipeo en la palabra “signifiica” (con dos íes) nos preguntamos qué es lo que lleva a los publicistas a pensar que “escribir lo que es ser mujer hoy” llevaría de alguna forma al progreso. En Argentina, ser mujer hoy, puede significar ser víctima de femicidio o de violación, solo por el hecho de ser mujer. El altísimo grado de vulnerabilidad por ser mujer hoy, aunque sea, debería llevar a los publicistas a escribir bien.
Foto: Paola Coler

La saga de los horrores (de ortografía)

Por Cecilia Medina
Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA)

Leer es una de las actividades más placenteras. Leemos más de lo que imaginamos porque las letras nos rodean y, además, nuestros tiempos de ocio son invadidos por las nuevas tecnologías, como las redes sociales, y por las no tan nuevas, como la televisión. A estas alturas parece una obviedad afirmar que no hace falta un libro para leer.

Sin embargo, no todas nuestras lecturas son educativas. Y, más allá de que uno pueda reponer aquello que falta y comprender el sentido de las palabras, algunos errores u horrores hacen que nos distraigamos y perdamos el verdadero mensaje.

Otro ejemplo se  ve en este zócalo de un noticiero televisivo:

En ambos casos se puede apreciar lo antedicho: el árbol no tapa el bosque pero la incomodidad que nos genera leerlos implica una distancia que nos aleja de lo que pretenden informarnos.

Peor aún son los pequeños horrores cotidianos que generan otro tipo de reacciones porque molestan nuestra vida y cachetean nuestro intelecto. Vaya otro ejemplo para ilustrar:

Hay otros equívocos más sutiles que desvían nuestra atención. Un ejemplo es este caso:

Aquí se pueden percibir dos cuestiones. Por un lado, un error de puntuación y, por otro, no hay concordancia de género y número.

Asimismo, existen diferentes tipos de lectores. Los más relajados, que poco reparan en los errores que ofrecen los diversos medios. Los que casi sin querer “descubren” aquello que quisieran no ver. Y, finalmente, los que no pueden estar sin buscar el equívoco.

Los medios en general, y muchas veces por la premura del vivo, ofrecen un sinfín de errores. Algunos son por tipear de manera veloz, y se consideran los más perdonables. Sin embargo, existen otros que son de tal envergadura que no pueden pasar desapercibidos ni por el más relajado de los lectores.

Nadie está exento de cometer errores, pero si queremos llegar al público, y de la mejor manera, es imprescindible pensar y repensar, o mejor, leer y releer. Un yerro en un cartel publicitario es casi un insulto.

Tampoco se puede ir leyendo por la vida para encontrar el error porque de esa manera no podremos disfrutar del placer de las letras unidas que forman un texto.

Los ejemplos de horrores (de ortografía) abundan por estos días. Si querés compartirlos con nosotros mandanos las fotos a través de nuestra página de Facebook o en los comentarios en el blog.

 

La saga de los errores: Aerolíneas Argentinas y el vuelo de las letras

Pensemos en cuántos estímulos simultáneos se nos presentan continuamente. Toda esa información debe ser procesada por nuestro cerebro. No obstante, nuestros recursos cognitivos son limitados y no podríamos procesar de forma completa, detallada y sin error toda esta información que llega mediante nuestros sentidos. Es por esto que nuestra mente busca estrategias para economizar recursos y volver al procesamiento más eficaz. Una de estas estrategias es la de automatizar procesos, es decir, que ciertas habilidades se vuelven automáticas y por eso no podemos olvidar cómo hacerlas y las realizamos sin pensar. Un ejemplo muy común lo encontramos en nuestra habilidad de andar en bicicleta. Una vez que aprendemos, no podemos olvidarlo. Otro ejemplo menos divulgado es la lectura. Leemos cualquier estímulo al que nos enfrentamos y lo hacemos de forma automática, inconsciente. Esta automatización de la lectura produce, a su vez, que nuestra mente reponga la información faltante o problemática de los estímulos, de forma tal que el procesamiento se lleve a cabo con la misma eficacia que si el estímulo se presentara de manera completa. Esta explicación nos permite entender por qué, cuando lean ahora este cartel, es muy probable que no encuentren el error rápidamente. Nuestro cerebro se encargó de reponer lo que faltaba. Los publicistas deberían estar agradecidos. Un poco de glucosa de regalo no vendría nada mal.

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Y vos, ¿te diste cuenta del error de manera inmediata? ¿O tardaste unos minutos en notarlo? Tu comentario nos ayuda porque estamos haciendo relevamientos para una investigación. ¡Gracias por el aporte!

En la publicación del 3 de noviembre de nuestra página de Las correctoras en Facebook publicamos un juego vinculado con este tema. Contanos si lograste descubrir el error. ¿Te diste cuenta inmediatamente o te llevó un tiempo? ¡Gracias por acompañarnos en esta investigación!

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El 16 de noviembre publicamos en nuestra página de Las correctoras en Facebook el error encontrado por uno de nuestros seguidores en un cartel muy grande que está en una esquina céntrica de Buenos Aires, en la intersección de las calles Lima y San Juan. Si encontrás el error, comentanos si lo detectaste de manera inmediata o tardaste unos segundos. ¡Seguimos con nuestra investigación! img-20161115-wa0001

Gracias al material que envían nuestros seguidores avanzamos con el trabajo de campo para la investigación sobre el funcionamiento del cerebro ante los errores evidentes. Este cartel de publicidad de una película lo envió nuestra seguidora Laura Michelín Salomón. Lo publicamos en nuestra página de Las Correctoras en Facebook el  22 de noviembre de 2016. ¿Encontraste el error?

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¿Cómo te fue con la publicación del 30 de noviembre? ¿Lo hallaste rápido?  ¡Gracias a nuestra seguidora Diana Barreneche por el aporte del error en el diario La Nación! para-las-correctoras

 

 

 

Esta actualización la publicamos en la página de Facebook el 22 de junio de 2017, gracias al aporte de nuestro seguidor José Luis Goin. ¡Gracias, José! Esta imagen tiene dos errores, ¿los encontraste?
Si la imagen no se ve con claridad, se puede cliquear con  el botón derecho y elegir “Abrir imagen en una pestaña nueva” para verla en su tamaño original.

Actualización del 11 de septiembre de 2017: una seguidora nos envió estas cinco imágenes de distintos diarios que cometieron errores escandalosos de ortografía y de tipeo. Los vas a ver en seguida, ¡no es difícil encontrarlos! ¡Agradecemos a nuestra seguidora por contribuir a esta saga!

Actualización del 26 de semptiembre de 2017: nuevamente José Luis Goin nos envió un interesante aporte. ¡Gracias, José! ¿Cómo les fue con esta imagen? ¡Este caso está difícil!

 

 

 

Actualización del 10 de octubre de 2017: Diana Barreneche nos envió un nuevo aporte del diario La Nación online. Esta vez se trata de un error de ortografía, ¿ya lo vieron?