Optimiza el uso de los verbos en la redacción de la tesis

El uso del tiempo presente en la tesis

Al hablar y al escribir distinguimos matices especiales y aspectos que hacen que tiempos verbales como el presente, el pretérito y el futuro no se empleen indistintamente, ni puedan sustituirse entre sí.

Tipos de presente

Con el presente se expresan las acciones que coinciden con el acto de la palabra. Al afirmar: “Yo estudio en este momento”, las palabras coinciden con el acto de leer. Por eso se lo denomina presente actual.

Cuando se trata de actos repetidos o acostumbrados, que no se producen en este momento en el que hablamos pero se han producido antes y se producirán después, el presente es habitual. Por ejemplo: “Me levanto a las siete, desayuno y leo el diario por Internet.” Pero no lo leo en este momento. Lo que se hace es expresar acciones habituales.

También se usa el presente para narrar hechos pasados. Es el presente histórico como en “Colón descubre América en 1492″.

Se emplea, además, el presente para referirse a hechos futuros. Por ejemplo: “María se casa este sábado, el viernes a la tarde viajo a Córdoba para ir a la fiesta.”

Fuente de la infografía: Lenguaje y otras luces

¿Con qué tipo de presente trabajaré en mi tesis?

Si tu tesis es una investigación histórica es correcto utilizar el presente histórico. En el prólogo y en la conclusión del texto seguramente usarás este tiempo verbal. Pero no puedes abusar de él ya que es propio de textos descriptivos y se supone que en tu tesis elegirás distintas tipologías textuales. Para la narración, por ejemplo, es necesario alternar los diferentes tipos de pretérito.

Fuente propia: https://lascorrectoras.com/claves-para-escribir-monografias-y-mas/

Aprende a escribir el estado del arte de una tesis

El estado del arte o estado de la cuestión es la ‘situación en que se encuentra, en un momento preciso, un asunto o un tema’. En esta sección de la tesis se describe lo que se sabe sobre la cuestión y lo que otros autores han investigado sobre ese asunto hasta el momento en el que se escribe el texto.

Es un trabajo documental que muestra los avances más importantes que se han logrado con respecto al conocimiento del tema. Se recopilan fuentes importantes, ideas, conceptos, opiniones y bibliografía que servirán de base al tesista para refutar o complementar el conocimiento ya elaborado sobre el tema elegido.

Formato

El estado del arte suele formar parte del capítulo dos de la tesis. En esa estructura se consideran todos los aportes teóricos importantes que se relacionan con la materia de estudio, todos los autores que han escrito sobre el tema o los que realizaron trabajos vinculados con él como películas, óperas, publicidades. No importa que los argumentos de los estudiosos se contradigan. Lo que interesa es dar cuenta de la existencia de esos estudios y de su lectura.

Función

Representa el desarrollo profesional del tesista porque demuestra el nivel de instrucción del investigador. Como explican en el blog de las normas APA : “A nivel de pregrado, un estudiante aprende los conocimientos más relevantes y generales de un área de estudio, con el posgrado profundiza en determinadas temáticas. Finalmente, a nivel del doctorado es capaz de postular sus propias ideas que sirven para innovar en su área profesional. Este nivel de desarrollo se convierte en nueva teoría o modelo para prácticas que impulsan el saber científico y académico. El estado del arte de una tesis demuestra el grado de conocimiento del investigador acerca de su objeto de estudio”.

Fuente de la infografía: http://normasapa.net/que-es-el-estado-del-arte/

“La chica de las piernas rojas” un relato de Flor Sabaté sobre la cotidianidad del aborto clandestino

Voces cruzadas es un libro que surge de la convocatoria anual ROI (Recepción de Obras Inéditas) de Editorial Dunken. Esta edición es especial porque es un compilado de voces completamente distintas pero que, puestas todas juntas, suenan armoniosas. Son historias que tienen que ver con las raíces de cada autor/a, con cada vivencia, con la cosmovisión política y, también, están esas historias que se separan de la realidad proponiendo un paréntesis, proponiendo un mundo posible. Este libro representa para mí, que soy una de las ganadoras de la convocatoria, más que verme en un libro, representa un sueño concretado, representa haber ganado con mi cuento “La chica de las piernas rojas” sobre la realidad de todos los días de las mujeres: el aborto por voluntad de la mujer, penalizado por la ley. No puedo hacer una evaluación o una crítica objetiva de esta obra porque el solo hecho de ver la tapa me emociona. Solo recomiendo profundamente que lo lean, que le den una oportunidad a las voces que no son conocidas, que apuesten a lxs autorxs que surgen y sobre todo: ¡QUE NO DEJEN DE LEERLO!










Nota: Flor Sabaté

Un nuevo ciclo

Durante el 2018 nos propusimos construir una relación más cercana con nuestros seguidores y seguidoras. Intentamos que nuestras redes sociales asumiesen una aplicabilidad pedagógica y publicamos los consejos ortográficos más relevantes para nuestra comunidad virtual. La mayoría de ellos fueron respuestas a las consultas que nos hicieron a través de mensajes directos a nuestra página. Nos alejamos de la idea de una figura lectora cómplice para adentrarnos en las necesidades de aquellos lectores circunstanciales. Entendemos a Facebook o a Instagram como medios de comunicación que transformaron el consumo de los textos en red y cambiamos nuestro estilo editorial para adentrarnos en un espectro más abarcador. La actual forma de circulación de los discursos, más inmediata y efímera, nos llevó a contemplar otros objetivos. Asumimos el riesgo de presentarnos como una fuente de información legítima de los temas que más nos apasionan: el lenguaje como fenómeno social, la corrección y la traducción de textos.

Para el año 2019 nos proponemos cambiar nuestra página web a un sitio bilingüe (español- inglés) que dinamice la interacción con las redes sociales. Tendremos presencia en LinkedIn y actualizaremos a nuestros lectores con la difusión de programas informáticos que faciliten y mejoren la tarea del escritor y del corrector.

¡Por un 2019 a puro texto!

Las Correctoras

¿Qué significa “mansplaining”?

Presentamos nuestro segundo micro de radio, con la voz de Nati Mastrangelo en el programa Código Feminista de Radio Caput.

Micro “mansplaining”

¿Qué significa “mansplaining”?

Es la palabra que se toma del inglés para referirse al hábito de los varones de explicar cosas a las mujeres con un tono paternalista y condescendiente. El origen del término mansplaining aparece en un texto de la escritora feminista Rebecca Solnit incluido en su libro “Los hombres me explican cosas” . Allí cuenta el momento en el que un hombre intentó explicarle detenidamente el contenido de un libro muy interesante que él había leído. Necesitaron indicarle varias veces a ese hombre que ella era la autora para que él abandonara su intención de explicárselo detenidamente.

La Fundación Fundeu, que trabaja asesorada por la Real Academia Española para promover un buen uso del español en los medios de comunicación, propone el neologismo en español “machoexplicación” como alternativa válida a esta mala costumbre de los hombres. A nosotras, en Las Correctoras, también nos hacen mansplaining o machoexplicación. Somos un equipo de 10 mujeres entre redactoras, correctoras, editoras y traductoras. Todas somos profesionales del lenguaje. hace algunas semanas publicamos un post en el que aconsejamos acerca del uso innecesario de la coma al inicio de un párrafo y vimos con sorpresa cómo los varones nos explicaron cosas.

 

Los conectores: nuestros aliados a la hora de escribir

Los conectores son palabras o frases que se utilizan para enlazar ideas en una misma oración. Nos ayudan a otorgarle fluidez y coherencia a un texto. Su valor fundamental es señalar el sentido en el que se encadenan los diferentes fragmentos de un discurso.

Según su significado, los conectores indican relaciones diferentes. Hicimos una selección de los conectores más usados:

Los conectores temporales tienen la función de expresar la idea de tiempo, mientras que los aditivos introducen aspectos nuevos a la información. También hay conectores contra argumentativos o “de contraste”. Estos últimos se utilizan para expresar oposición o contrariedad en el sentido de la oración.

Algunos conectores se utilizan para indicar una condición para realizar lo que expresa la oración principal. En cambio, los conectores causales señalan el motivo por el que sucede lo indicado en la oración principal. Los conectores consecutivos manifiestan una consecuencia de la frase u oración que lo precede.

Entrevista a Romina Mendozi, intérprete del unipersonal “Liviana como una ballena”

Entrevista y fotos: Paola Coler

¿Cómo nació el proyecto de hacer un unipersonal autogestivo?

Valeria Maldonado, la directora de la obra, es mi profesora de clown. Con ella me estuve formando como payasa los últimos cuatro años. Yo vengo de la danza y también soy acróbata, pero con ella logré investigar otras disposiciones. Ella me ayudó a despertar mi lado cómico para poder mixturar la intensidad y no estar siempre tan al límite con el cuerpo. Tuve que aprender a usar la palabra.

Al personaje que creamos para esta obra yo lo defino como una esnob, una “cajetuda” (arrogante) pero de Paso del Rey. Es alguien con quien no me identifico pero que surge en esa búsqueda de la comicidad.

El proyecto nació con la intención de experimentar con mi payasa, así que me junté con Vale y le conté que tenía ganas de poner en escena ese grotesco que había logrado incorporar. Con un café de por medio, charlamos la posibilidad de reírse de los mandatos, los estereotipos y los miedos a la muerte, a la vejez. Si bien la obra no tiene ese ideal, la considero sanadora. Tampoco estoy segura de cómo la percibe alguien que no me conoce, pero también es positivo que los espectadores vean otros matices. Nos llevó dos años de investigación montar este proyecto; nos tomamos nuestro tiempo, que transcurrió con momentos de bastante ansiedad porque me costaba apropiarme del proceso creativo. Por suerte, Valeria cuenta con otro registro y me ayudó a escribir los datos que surgían de la improvisación hasta darle una forma definitiva.

El nombre es muy curioso, Liviana como una ballena. ¿Cómo surgió? La obra tiene diferentes texturas, que van de lo más solemne hasta lo absurdo, que también parecen ser una contradicción como el nombre.

El nombre fue producto de un chiste del asistente de dirección, que una vez me dijo que yo era una pesada porque me ponía muy sensible en los ensayos. Pero la contradicción es efectivamente parte de la obra, al igual que el nombre. Con la intención de suavizar lo que surgía en las improvisaciones, que a veces era muy agobiante, Vale me insistía en aprovechar mis descubrimientos como payasa y que a la vez funcionasen como una vía de denuncia.

Al principio yo creía que nadie iba a querer ver la obra porque era muy densa. De hecho, hay un juego en escena donde me meto en el público y les pido disculpas por haber tomado un rumbo tan oscuro. La propuesta desde la dirección fue romper con esa trama tan pesada con la payasa. Apostamos a la contradicción de lo que estaba pasando como un rumbo estético.

Por otro lado, el acto de incorporar a una persona del público es un riesgo que disfruto. Me pasó más de una vez que algún loco me alzase cuando juego con la música de la película Dirty Dancing ¡Aunque me resisto a encasillarme en un mensaje en el que un hombre sea la salvación! Esa parte de la obra es muy indeterminada y a veces surgen momentos que no coinciden con lo que quería transmitir originalmente.

El feminismo está presente en la obra. ¿Fue un horizonte buscado?

En lo personal a mí me costó mucho aceptar esa tradición femenina. El mandato de la maternidad y ese “¿para cuándo?” Yo no siento el deseo de ser madre y me respeto eso. A la vez tengo un carácter conductor que ya no me cuestiono. Así que fue natural que Liviana como una ballena se construyese desde ese lugar. Con los años dejé de resistirme, antes no lo decía, pero ahora necesito afirmarlo. Soy consciente de que hay momentos de la obra que son más contundentes, como el acto del piloto, que además es una referencia al circo tradicional —Hay una escena en la que Romina se viste con un piloto de lluvia y juega a ser dos personajes en una sola corporalidad. El hemisferio derecho de su cuerpo representa lo masculino, a partir de sus manos y gestos. Al mismo tiempo, su lado izquierdo se evidencia como mujer en sus expresiones faciales—.

Tanto la directora como yo queríamos hablar de la violencia que generaba ese hombre en esa mujer, y se nos ocurrió apelar a un desdoblamiento de mi cuerpo. Empezamos mirando el material que grabamos en las improvisaciones y probando con objetos como un lápiz labial, hasta llegar al anillo de casamiento que es la representación pura de un mandato. Jugamos con ese efecto de extrañamiento entre mis dos manos, pero al mismo tiempo esa mujer que está ahí presente no es Romina. Es una mujer delicada, que también fue una característica que me costó incorporar, no así la sensualidad, que quería que estuviese muy presente. Mi intención era que se notase que la sensualidad solo estaba permitida con ese hombre y en ese vínculo.

El espectáculo es a la gorra. ¿Es una decisión política o es una consecuencia de la crisis?

Yo creo que hacer teatro a la gorra es una decisión política, porque pienso que el arte tiene que llegar a la mayor cantidad de gente posible. Vale quería poner una entrada para que haya un rédito monetario, porque somos una cooperativa. Fue así que durante el primer mes cobramos un precio fijo, pero luego nos volcamos a la gorra. También tenemos un subsidio Proteatro, que lo gestionó Valeria y no solo nos ayudó a financiar el proyecto, sino que también fue una manera de legitimar esta apuesta dentro del circuito teatral.

¿El vértigo del unipersonal es comparable a la adrenalina que puede genera la acrobacia?

¡Bancarse el unipersonal es un vértigo intenso, pero funcionó! A mí me encanta jugar con el público a través de la payasa. Además, el amor que siento cuando me vienen a ver es inmenso. Yo creo firmemente que hay que defender al teatro, porque es un espacio para desarrollar la fantasía. Cuando soy espectadora, trato de permitirme estar en otro lugar y no solo evaluar si la obra es buena o mala. De todas maneras, las devoluciones que tuvimos de Liviana como una ballena fueron muy positivas, tanto de parte de los amigos como de la crítica ¡Cuando estábamos por estrenarla yo temía que me abandonasen! No confiaba en que alguien iba a querer venir a verme.

El final de la obra es mi liberación —En la última escena Romina aparece vistiendo un traje que simula descubrir sus cuatro pechos—. Si bien yo tenía la intención de desnudar mi torso, y sumarlas al par de pechos falsos del vestuario, el roce de mi piel con la tela en la que ejecuto algunas acrobacias podía llegar a lastimarme así que deseché esa idea. Por otro lado, descartamos la desnudez ya que podía llegar a ser un impedimento para que la obra fuese apta para todo público y para presentarla en festivales ¡Pero yo me habría bancado hacer un desnudo!