Mujeres digitales se buscan

Por Evelin Heidel, miembro de Creative Commons. Colabora en el proyecto DIY Book Scanner y en el sitio Dominio Público de Argentina (http://dominiopublico.org.ar). Participa en varios grupos de investigación y activismo sobre derecho de autor, privacidad, digitalización, cultura y acceso abierto, propiedad intelectual y acuerdos de libre comercio.

El Convenio de Berna, el instrumento legal más importante que regula el derecho de autor a nivel internacional, establece que todas las obras literarias, artísticas o científicas ingresan al dominio público el primero de enero del año siguiente de haber transcurrido los 50 o 70 años del fallecimiento del autor o de la publicación de la obra. El dominio público es fundamental para el ecosistema digital de obras. Da vida nueva a obras olvidadas, les permite una nueva circulación no prevista y permite, además, que sus contenidos se resignifiquen a través de prácticas como la remezcla.

¿Dónde están las obras de mujeres destacadas en arte, cultura o ciencia?

No solamente las voces de las mujeres son subvaloradas en el espacio digital, sino que también los contenidos producidos por mujeres y sobre mujeres están subrepresentados.

Estadísticas de la Base de Datos de Autores de Argentina, tomadas de dominiopublico.org.ar.

La extensión de los plazos de ingreso de las obras al dominio público afecta particularmente a esta situación. En un análisis realizado por Creative Commons Uruguay sobre el proyecto de ley presentado en 2013 en ese país que buscaba ampliar el plazo de monopolio sobre las obras, concluyeron que la reforma hubiera significado reducir casi a la mitad el número de obras de mujeres en el dominio público.

Así, destacaban que “mientras que la elevación de las restricciones a 70 años habría hecho que un 34% de autores hombres hubiera vuelto al dominio privado, este porcentaje se eleva al 59% en el caso de las mujeres”. Esto, en un panorama ya de por sí reducido: sólo el 3,75% de las mujeres en la base de datos de Autores.uy se encuentra en el dominio público, y 20 años más hubiera implicado que sólo el 1,52% se encontraría en esa situación.

Políticas de género y dominio público

El punto principal es que, como el plazo de ingreso de las obras al dominio público es exageradamente abusivo (en total, una obra puede estar protegida alrededor de 120 años), esto implica que las obras de las mujeres permanecerán por mucho tiempo ocultas en los intrincados laberintos del copyright.

En efecto, si consideramos que la mayoría de las mujeres de América Latina recién pudieron acceder a los sistemas de educación superior a finales del siglo XIX (por ejemplo, Cecilia Grierson, de Argentina, obtuvo su título universitario en 1885), esto hace más difícil encontrar mujeres que estén en dominio público por la sencilla razón de que hasta bien entrado el siglo XX a las mujeres no se les permitían hacer muchas cosas más que ser amas de casa. Aún cuando Grierson hubiera abierto el camino, seguía estando mal visto que las mujeres cursaran ciertos estudios superiores y tenían severas restricciones para participar en el espacio público. Precisamente sobre estos dos temas escribieron muchas intelectuales del siglo XX, y es por eso que es fundamental el rescate de sus obras.

Se puede leer la nota completa en http://www.genderit.org/es/feminist-talk/columna-mujeres-digitales-se-buscan

 

Publiquemos con editoras

Por Micaela Siskin, técnica en Periodismo, estudiante de Ciencias de la Comunicación Social y  correctora

En la última nota de Las correctoras, publicada el 16 de junio,nos propusimos apoyarla iniciativa #LeamosAutoras. Nuestros lectores participaron compartiendo los nombres de sus autoras favoritas tanto en los comentarios del blog como en nuestra página de Facebook. Esto demostró el gran interés del público por conocer más sobre los aportes de las mujeres a la cultura. Por ello, decidimos profundizar en esta temática. Esta vez destacaremos un sector del mundo de las letras que tiende a estar totalmente insivibilizado: las editoras.

La edición de libros es una tarea silenciosa y casi nunca tiene suficiente crédito en el producto final. La mayor parte de este trabajo es desempeñado por mujeres. Aunque no es un dato muy conocido, cuando leemos un manual, un recetario, una novela o una antología de cuentos, lo más probable es que una mujer lo haya leído antes para supervisar el contenido que llega a nuestras manos. En el imaginario de los lectores, a veces parece que un libro es producido solo por su autor o autores, cuando en realidad muchísimos otros agentes intervienen en el proceso de convertir un manuscrito en un libro. Algunos de ellos son los correctores, ilustradores, diseñadores gráficos, traductores y, por supuesto, editores. Todos ellos son necesarios para que el producto final sea de calidad.

Pero, ¿a qué se dedican exactamente las editoras? Un autor o autora escriben una historia. Las editoras ofrecen un trabajo profesional para hacer de esa historia un libro atractivo para el público. La creación de un libro abarca diversas áreas como seleccionar ideas o manuscritos, supervisar las correcciones y traducciones, diagramar el diseño, seleccionar las imprentas y promover la venta en diversos puntos de los ejemplares una vez terminados. Una edición cuidada garantiza un buen libro.
Un ejemplo de editora en el que podemos pensar es el de Paula Pérez Alonso, quien es escritora de ficción, pero también se desempeña como editora en la editorial Planeta. Según explica en una nota del diario La Nación, el trabajo de los editores o editoras es andrógino. La condición esencial es que quien lo realiza no tenga afán de protagonismo, que esté dispuesto a ser invisible; el buen editor debe olvidarse de sí mismo o de sí misma para poder camuflarse entre los autores o redactores, vivir un rato como si fuese otra persona.

Lamentablemente, es un terreno que, si bien cuenta con más mujeres, la mayor cantidad de cargos de alta jerarquía en las grandes editoriales están ocupados por varones. Este fenómeno se extiende a la mayoría de los campos laborales. Al ser un patrón que se repite, implica que la sociedad subestima el trabajo de las mujeres, se las considera aptas y útiles para trabajar pero no para dirigir. Una manera de buscar un cambio es saber quiénes son las personas que están detrás de los libros que consumimos.

En Las correctoras, tenemos la fortuna de conocer excelentes editoras con las que muchas veces trabajamos en equipo. Una de ellas es Eloise Alemany, quien además de editora es autora y productora cultural. De familia francesa, nació y vivió en Tokio hasta los 17 años. En Londres, adquirió experiencia en el mundo editorial y en comunicación. Durante 6 años desarrolló su carrera profesional en la revista i-D. Desde 2006 está radicada en Buenos Aires y trabaja en proyectos vinculados con la gastronomía, el arte, el diseño y la cultura argentina. En 2009, coinició Noches Grimod, cenas itinerantes inspiradas por algún concepto. Lanzó su propia editorial, Periplo, en 2012 con la publicación de Sabores de la memoria de Ana Pomar. Es autora de varios libros, incluyendo Amarillo limón el sol: Manual para cocina con niños (Periplo Ediciones) y Lo que nos rodea nos refleja (Ed. La Riviere).

¡Eloise tiene una historia de vida sensacional! ¿Cómo podría no ser una editora extraordinaria? Publicar con editoras como ella es otra forma de valorar el trabajo de las mujeres en el arte, la ciencia y la cultura.

La mujer y el lenguaje

Por Micaela Siskin, técnica en Periodismo, estudiante de Ciencias de la Comunicación Social y  correctora

Estamos cerca del 3 de junio, día en el que se realiza la marcha de Ni Una Menos, una manifestación que desde el 2015 cobró relevancia por ser representativa en la lucha por los derechos de las mujeres. En esta fecha se hacen marchas y festivales en distintos países, sobre todo en Latinoamérica. Si bien los países de este continente suelen tener niveles altos de todo tipo de violencia, no podemos negar que la cultura suele ser muy machista y por eso la violencia afecta aun más a las mujeres. Son víctimas de situaciones como el acoso callejero y el maltrato doméstico, además de estar expuestas a los mismos peligros que los varones, como delincuencia y narcotráfico.

El machismo es trasversal a la sociedad, se encuentra en la cultura, la educación, los medios y la publicidad. También está presente en el lenguaje, en nuestra manera de expresarnos. Hay quienes dicen que el lenguaje no es sexista, sino que las personas lo son. Sin embargo, podemos asegurar que existen maneras más machistas de expresarse que otras, ya que son despectivas hacia la mujer o la invisibilizan.

Conocemos el mundo por medio de las denominaciones que le asignamos a cada cosa y lo que no se nombra, no existe. Por eso es especialmente relevante ver qué lugar ocupa la figura femenina cuando hablamos o escribimos. Analizaremos tres ocasiones en las que las mujeres quedan excluidas de las expresiones y, por lo tanto, invisibilizadas socialmente.

La historia del hombre

En las ciencias sociales es muy común utilizar expresiones que dejen de lado el aporte de las mujeres. Al hablar de que “el hombre descubrió el fuego” o de “la historia del hombre”, estamos generando un imaginario de la humanidad en el que parece que solo los varones contribuyeron a la creación de cultura. Un caso similar es la clásica imagen de “la evolución del hombre”, en la que se ve el cambio de distintos homínidos hasta llegar al Homo sapiens, siempre representado por un sujeto masculino. Estas construcciones hacen que la mujer quede en segundo plano dentro de la humanidad, que no sea vista como protagonista de su propia historia. En estos casos, es preferible reemplazar “el hombre” por “la humanidad”. También, dependiendo del caso, a veces se pueden usar palabras como “los seres humanos”, “las personas” y “la sociedad”.

Saltos semánticos

Se genera un salto semántico cuando parece que se está usando el masculino para hablar de todas las personas, pero en verdad se está usando para representar solo a los varones. Estas ocasiones generan confusión y dejan a la mujer como un decorado o un objeto. Un ejemplo de ello son las expresiones como: “Los ingleses prefieren el té al café. También prefieren las rubias a las morenas”. Al principio parece que habla de que las personas provenientes de Inglaterra prefieren el té, lo que incluiría varones y mujeres; pero, en la segunda oración, las mujeres no forman parte de esa comunidad inglesa. No se las ubica en el mismo nivel que los hombres ingleses, sino que en el mismo nivel que una bebida, que un objeto de consumo.

Misma actitud, diferente respuesta

En muchos casos, cuando una mujer y un hombre tienen la misma actitud, son evaluados o calificados de distinta manera, solo por su género. Por ejemplo, a un hombre con un carácter fuerte se lo describe como “líder”, “seguro”, “confiado”. Cuando este mismo rasgo se presenta en una mujer, se la trata de “mandona”, “loca”, “alterada”, y se le pide que se relaje. Algo similar sucede cuando una persona tiene una tendencia a hablar mucho y a hacer muchos comentarios: en el caso de un hombre, suele ser “divertido”, “gracioso”, “un personaje”; en el caso de una mujer, se la califica de “charlatana” o incluso de “cargosa”. En cualquier caso, lo mejor es juzgar cada actitud individualmente y no dejarse llevar por estereotipos de género de mujeres ni de varones.

Hay muchas más expresiones sexistas; y, por supuesto, la discriminación a la mujer existe más allá del lenguaje. Pero modificar nuestra manera de expresarnos es parte del cambio hacia una sociedad más igualitaria. ¿Qué otras expresiones sexistas conocen? ¿Qué otros consejos creen que son útiles para lograr la inclusión de la mujer en la cultura?

Para seguir leyendo

El idioma español y el sexismo

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20140307/54402851720/el-sexismo-que-ocultan-las-palabras.html

Derechos de imagen: foto de Fernando Vicente, vía El País.

El rock en la historia argentina, el aporte de un seguidor

Del 27 de abril al 15 de mayo del 2017 se lleva a cabo la 43.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la más concurrida en el mundo hispanohablante. Se realiza cada año en La Rural, un importante predio ferial que cuenta con una superficie de más de 45 mil metros cuadrados para el despliegue del evento. Allí se pueden encontrar alrededor de mil quinientos puestos con exposiciones de editoriales, autores, artistas y representantes de países de todo el mundo. También la feria ofrece cada día diversas propuestas culturales, como charlas, conferencias y talleres.

El martes 9 de mayo uno de los seguidores de Las Correctoras, Juan Ignacio Bellocchio, asistió a la feria para presenciar la presentación del libro Antología del rock nacional, editado por la SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música). En el panel se encontraba José Tcherkaski, poeta, periodista y autor del libro, acompañado por Víctor Yunes, secretario de la SADAIC y por Daniel Ripoll, creador y editor de Pelo, una revista dedicada al rock.

Juan Ignacio escribió una estupenda reseña sobre la presentación del libro, que incluye una reflexión sobre el lugar del rock en la historia argentina, y nos la envió para compartirla con todos nuestros lectores. También les dejamos unas preguntas: ¿alguna vez escucharon canciones de rock argentino? ¿Les gustó? ¿Es parecido al rock de sus países?

Presentación de Antología del rock nacional. El género que hizo historia en la Argentina.

La potencialidad creativa argentina se reflejó, desde fines de los años 50, en la música del género rock. Desde el principio desarrolló su propia identidad cultural. Pasando por los primeros autores como Eddie Pequenino y por los grandes clásicos como el tema La balsa, hasta llegar a la actualidad, el rock es la banda de sonido de muchas vidas. En un país que estaba acostumbrado a grabar y a cantar tango, desde 1956 se grabó y se compuso rock, y así se incorporaron nuevos autores al cancionero popular de todos los tiempos.

El editor de la revista Pelo, Daniel Ripoll, recordó que el rock argentino creció bajo “la bota”, en alusión al clima opresivo de las dictaduras militares que atravesaron los inicios del rock y que siguieron atormentando al país hasta inicios de los 80. Pero como arte que busca emerger, el rock encontró la forma de visibilizarse y de perdurar. Los políticos de aquella época pasaron y se fueron, pero la música se quedó.

Daniel Ripoll (creador y editor de Pelo), José Tcherkaski (autor de la antología) y Víctor Yunes (secretario de la SADAIC) en la Sala Victoria Ocampo de la Feria Internacional del Libro Buenos Aires.

¡Agradecemos a Juan Ignacio Bellocchio por este valioso aporte y por seguir nuestras publicaciones siempre!

Por Micaela Siskin

La saga de los horrores (de ortografía)

Por Cecilia Medina
Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA)

Leer es una de las actividades más placenteras. Leemos más de lo que imaginamos porque las letras nos rodean y, además, nuestros tiempos de ocio son invadidos por las nuevas tecnologías, como las redes sociales, y por las no tan nuevas, como la televisión. A estas alturas parece una obviedad afirmar que no hace falta un libro para leer.

Sin embargo, no todas nuestras lecturas son educativas. Y, más allá de que uno pueda reponer aquello que falta y comprender el sentido de las palabras, algunos errores u horrores hacen que nos distraigamos y perdamos el verdadero mensaje.

Otro ejemplo se  ve en este zócalo de un noticiero televisivo:

En ambos casos se puede apreciar lo antedicho: el árbol no tapa el bosque pero la incomodidad que nos genera leerlos implica una distancia que nos aleja de lo que pretenden informarnos.

Peor aún son los pequeños horrores cotidianos que generan otro tipo de reacciones porque molestan nuestra vida y cachetean nuestro intelecto. Vaya otro ejemplo para ilustrar:

Hay otros equívocos más sutiles que desvían nuestra atención. Un ejemplo es este caso:

Aquí se pueden percibir dos cuestiones. Por un lado, un error de puntuación y, por otro, no hay concordancia de género y número.

Asimismo, existen diferentes tipos de lectores. Los más relajados, que poco reparan en los errores que ofrecen los diversos medios. Los que casi sin querer “descubren” aquello que quisieran no ver. Y, finalmente, los que no pueden estar sin buscar el equívoco.

Los medios en general, y muchas veces por la premura del vivo, ofrecen un sinfín de errores. Algunos son por tipear de manera veloz, y se consideran los más perdonables. Sin embargo, existen otros que son de tal envergadura que no pueden pasar desapercibidos ni por el más relajado de los lectores.

Nadie está exento de cometer errores, pero si queremos llegar al público, y de la mejor manera, es imprescindible pensar y repensar, o mejor, leer y releer. Un yerro en un cartel publicitario es casi un insulto.

Tampoco se puede ir leyendo por la vida para encontrar el error porque de esa manera no podremos disfrutar del placer de las letras unidas que forman un texto.

Los ejemplos de horrores (de ortografía) abundan por estos días. Si querés compartirlos con nosotros mandanos las fotos a través de nuestra página de Facebook o en los comentarios en el blog.

 

Día Internacional del (la) Corrector (a) de Textos

El Día Internacional del Corrector de Textos lo instauró por primera vez en el año 2006 la Fundación Litterae de Argentina. México, Perú, Colombia y España siguieron la iniciativa. La fecha se eligió porque es el día del nacimiento de Erasmo de Roterdam, ensayista, traductor y erudito del Renacimiento quien, además, fue corrector y editor durante toda su vida.

En la época de Erasmo no había procesador de textos, por lo tanto, la profesión del corrector tipográfico era muy lucrativa porque su tarea podía ahorrar una fortuna. La revisión del corrector era fundamental por el alto costo de corregir las planchas de letras ya armadas. En el caso de que dejara escapar errores graves, no se le pagaba el trabajo. Esta posición prominente del corrector o del copista se debía también a que en la Edad Media y en el Renacimiento eran pocas las personas que manejaban correctamente el idioma. El editor era un experto en griego, latín, en su lengua vernácula y en las ciencias más importantes de la época: medicina, teología y filosofía.

La labor de los correctores sigue siendo muy importante. La creencia de que el corrector de Word reemplaza a la corrección profesional es errónea. Por ejemplo, el procesador no detecta la falta de tildes en muchos verbos en pasado: “respiró” (tercera persona, pasado) y “respiro” (primera persona, presente). No está programado para ver el contexto y determinar qué forma es la correcta. Otros ejemplos son: si se escribe “baso” por el objeto “vaso”, el corrector no lo detectará porque “baso” con B viene del verbo “basar”. Lo mismo ocurre con “halla” (verbo hallar) y “haya” (verbo haber), “valla” (cerca, vallado) y “vaya” (verbo ir).

¡Feliz día para todos los correctores de textos! Nosotras lo estamos festejando con la corrección de una tesis.

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Editatona del Día de las Escritoras

El Día de las Escritoras es una conmemoración iniciada en España para recuperar el legado de las mujeres escritoras, hacer visible el trabajo de las mujeres en la literatura y combatir la discriminación que han sufrido a lo largo de la historia. La celebración, de carácter anual, se convoca el lunes siguiente al 15 de octubre, festividad de Teresa de Jesús.

El Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” se suma a la actividad propuesta por Wikimujeres. La intención de esta editatón “Mujeres escritoras: literatura y cine” es enfocarse específicamente en las mujeres escritoras argentinas que, de alguna forma u otra, participaron o participan también en el mundo del cine, ya sea a través de la escritura de sus propios guiones, la dirección cinematográfica, la actuación o la puesta en escena o la realización documental.

Fecha: Sábado 19 de noviembre de 2016.
Horario: 14.00 a 18.00 hs.
Lugar: Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (al lado de la Usina del Arte) Agustín Caffarena 51, La Boca.
Si querés participar, acá encontrás la información completa

https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Encuentros/Editat%C3%B3n_D%C3%ADa_de_las_Escritoras_Literatura_y_Cine_(Argentina)

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La brecha de género en la academia y en la tecnología

Las mujeres se abren paso en el mundo de la Academia y demuestran que el conocimiento y la ciencia no se diferencian en géneros. Sin embargo, aún hoy los puestos de mayor jerarquía se encuentran ocupados por hombres. Puede pensarse que en poco tiempo esta situación cambiará a partir del posicionamiento de las nuevas generaciones de mujeres académicas; pero no hay que olvidar que todavía están presentes ciertas ideas sobre el rol de la mujer en el hogar que traban este cambio. Una situación que se vivencia en este ámbito es el estancamiento en la profesión a partir de la maternidad, como si ambas instancias de la vida fuesen excluyentes. O el privilegio de la profesión del esposo sobre el propio crecimiento académico y profesional de la mujer. La reflexión sobre el rol de las mujeres en el campo profesional no debe perderse de vista ni debe desviarse del foco de atención por los logros adquiridos hasta el momento. Una reflexión constante es necesaria para que este avance no se detenga y la lucha por la igualdad siga su camino.

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La inserción de las mujeres en el ámbito de la tecnología presenta una problemática parecida. ¿Por qué llama tanto la atención la “brecha de género”? Una de nuestras correctoras, escribe sobre el tema en este artículo:

http://www.genderit.org/es/feminist-talk/construyendo-tecnolog-digitales

Día internacional del (la) Traductor (a)

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Hoy 30 de septiembre es el Día Internacional del Traductor e Intérprete. Esta fecha se celebra en honor de San Jerónimo, traductor de la Biblia del griego y el hebreo al latín. A esa versión de las Sagradas Escrituras se la llama “Vulgata (de vulgata editio, edición para el pueblo). Fue el  texto bíblico oficial de la Iglesia católica romana durante muchos siglos.

Festejamos nuestras diferencias y nuestras similitudes. Todos los que estudiamos y trabajamos como traductores elegimos una profesión de continuo aprendizaje. Buscamos unir culturas, traspasar banderas y conectar personas y conocimientos. Cuando alguien necesita comunicar algo en un idioma que no es el propio recurre a un traductor o intérprete y espera que el resultado sea equivalente en la lengua meta. Nosotros los traductores sentimos orgullo de poder ser el puente para cumplir ese objetivo.

Desde Las Correctoras queremos saludarlos y saludarnos en esta fecha y decir gracias. Gracias por su esfuerzo y dedicación, por ser los individuos que en este mundo globalizado ven más allá de la lengua formal y se meten en la cultura de los pueblos.

 

Club de Lectura Feminista y otros cursos

Esta mañana recibimos una sorpresa. Begoña Ruiz Orbezua, creadora de la página Corrección Textos Español, nos envió la información completa sobre los cursos que ofrece en Bilbao. Son talleres centrados en la mujer, en la igualdad de género y en el relevamiento de escritoras. Compartimos este regalo y publicamos la lista con los enlaces correspondientes. Para las que viven en Bilbao: ¡No se los pierdan!

Cursos y Talleres por la Igualdad organizados por el Ayuntamiento de Bilbao en los Centros Municipales, dictados por Begoña:

CURSO ESCRITORAS MUNDO

Los lunes de 19 a 21- Centro cívico Deusto (Bidarte)
Jueves 18-20h. Centro cívico Santutxu: http://bit.ly/2d6lPMG

CURSO MUJER Y MITOLOGÍA

Los miércoles de 19 a 21- Centro cívico Deusto (Bidarte): http://bit.ly/2d6lPMG

Cursos en Centros Culturales y librerías

CURSO LITERATURA UNIVERSAL (ÁFRICA Y OCEANÍA)

Los martes  de 10 a 11’30h. Romo- Asociación Gizatiar:
http://gizatiar.blogspot.com.es/p/actividades.html

CLUB DE LECTURA (BIBLIOTECA MUNICIPAL LEIOA)

Primer martes lectivo de cada mes de 17’30 a 20h
http://www.bibliotecaspublicas.es/leioaCas/informacion.htm

TALLER ESCRITURA CREATIVA en Librería Libu

Último viernes de cada mes, de 18’30 a 20h
https://www.facebook.com/LIBU.2015/?fref=ts

TALLER ESCRITORAS MUNDO

Asociación Mujeres del Mundo- Babel, los jueves de  10 a 12h
http://mujeresdelmundobabel.org/tag/talleres/

TALLER DE LECTURA FEMINISTA DE LA TRIBU

Penúltimo viernes de cada mes de 19 a 20’30  en Charamel Gozotegia
http://latribudefrida.com/feminismos/sisterhood/la-tribu-club-de-lectura-feminista/¡Un lujazo! ¿Han leído alguna de las autoras que proponen Begoña y sus colegas  en el Taller de Lectura Feminista de la Tribu?

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