En el 2020 termino la tesis

El contexto actual que nos plantea el coronavirus, y su consecuente cuarentena obligatoria, nos exige adaptar nuestra rutina diaria a los nuevos parámetros que nos imponen el encierro y la vida social restringida.

El desafío está en transformar la cuarentena “aburrida” en una cuarentena “productiva”. Y qué mejor que enfocar esa productividad para cumplir uno de los objetivos más trascendentes en nuestra vida personal y/o profesional: terminar la tesis. Entonces, por qué no plantearnos este como nuestro trabajo esencial (aquel exceptuado de toda cuarentena).

¿Cuántas veces desde que empezamos a escribir la tesis deseamos contar con algo más de tiempo diario para dedicarle a esta ardua tarea? El coronavirus, el confinamiento, el aislamiento social, la nueva normalidad y todos los demás términos que estrenamos en nuestro vocabulario diario gracias a la pandemia nos vienen a brindar hoy esa oportunidad: aprovechar el tiempo libre que tenemos en casa para leer bibliografía, recopilar información, hacer fichas bibliográficas, escribir, reformular hipótesis, mantener una comunicación online fluida con nuestro asesor, realizar entrevistas por mail o videollamada y, sobre todo, optimizar el tiempo para aumentar el rendimiento.

¡Pero ojo! Disponer de tiempo sin tiempo muchas veces nos hace “dejar las cosas para mañana”, sabiendo que no hay prisa alguna. La cuarentena se termina y el tiempo no aprovechado es, sin lugar a dudas, tiempo perdido. El secreto está en autoimponerse una rutina diaria, dándonos el permiso de que sea más relajada y sin presiones.

Escribir la tesis, paso a paso

En su libro “Cómo se hace una tesis”, Umberto Eco señala como primera “regla obvia” que la elección del tema “se corresponda con los intereses” del estudiante. Es por eso que un primer paso para definir un tema de investigación implica observar a nuestro alrededor y revisar nuestras experiencias. El tema-problema que despierte nuestro interés puede surgir de maneras diversas y no solo del contexto histórico.

En un segundo paso evaluaremos la factibilidad para abordar el tema-problema que nos gustaría investigar preguntándonos si podremos acceder a las fuentes legítimas y si estamos capacitados para implementar la metodología requerida.

Una vez que nos hayamos decidido por una propuesta de investigación, podremos delimitar histórica, territorial y materialmente el ámbito en el que vamos a trabajar y señalar las preguntas con las cuales nos aproximaremos al “corpus”. Es aquí donde trabajaremos en nuestra unidad de análisis y la justificación del problema. Luego podremos explayarnos acerca de lo que conocemos hasta ahora del tema y que habitualmente se denomina como “estado de la cuestión”.

La próxima etapa es la construcción del marco teórico que consiste en una selección de todos aquellos conceptos y teorías que nos ayudarán a conocer la problemática seleccionada. Es importante escoger uno o dos estudios que consideremos claves para luego interpretar y analizar adecuadamente nuestro objeto de estudio.

A partir de las preguntas, expresaremos del modo más claro posible el/los objetivo/s de la investigación. El cierre final para construir el marco teórico y formular los objetivos generales y específicos es ordenar y seleccionar temáticamente nuestra bibliografía. No necesariamente usaremos todo el material leído sino que a esta altura tendremos una idea bastante clara de lo que deseamos investigar. El marco teórico influirá sobre la formulación de los objetivos y sobre las decisiones acerca de la estrategia metodológica que permita responder a esos objetivos. Es necesario incluir una descripción detallada de la metodología que vamos a utilizar en el transcurso de la investigación, es decir, las técnicas de recopilación y análisis de datos.

Un capítulo fundamental de toda tesis deberá abordar las conclusiones. Esta es la parte donde se manifestarán los hallazgos más destacados de la investigación. Finalmente se incluirán las referencias de los documentos consultados durante la elaboración de la tesis. Cabe destacar que la mención a las fuentes no podrá hacerse de forma improvisada, sino que deberá utilizarse un criterio específico, por ejemplo, las Normas APA.