La saga de los horrores (de ortografía)

Por Cecilia Medina
Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA)

Leer es una de las actividades más placenteras. Leemos más de lo que imaginamos porque las letras nos rodean y, además, nuestros tiempos de ocio son invadidos por las nuevas tecnologías, como las redes sociales, y por las no tan nuevas, como la televisión. A estas alturas parece una obviedad afirmar que no hace falta un libro para leer.

Sin embargo, no todas nuestras lecturas son educativas. Y, más allá de que uno pueda reponer aquello que falta y comprender el sentido de las palabras, algunos errores u horrores hacen que nos distraigamos y perdamos el verdadero mensaje.

Otro ejemplo se  ve en este zócalo de un noticiero televisivo:

En ambos casos se puede apreciar lo antedicho: el árbol no tapa el bosque pero la incomodidad que nos genera leerlos implica una distancia que nos aleja de lo que pretenden informarnos.

Peor aún son los pequeños horrores cotidianos que generan otro tipo de reacciones porque molestan nuestra vida y cachetean nuestro intelecto. Vaya otro ejemplo para ilustrar:

Hay otros equívocos más sutiles que desvían nuestra atención. Un ejemplo es este caso:

Aquí se pueden percibir dos cuestiones. Por un lado, un error de puntuación y, por otro, no hay concordancia de género y número.

Asimismo, existen diferentes tipos de lectores. Los más relajados, que poco reparan en los errores que ofrecen los diversos medios. Los que casi sin querer “descubren” aquello que quisieran no ver. Y, finalmente, los que no pueden estar sin buscar el equívoco.

Los medios en general, y muchas veces por la premura del vivo, ofrecen un sinfín de errores. Algunos son por tipear de manera veloz, y se consideran los más perdonables. Sin embargo, existen otros que son de tal envergadura que no pueden pasar desapercibidos ni por el más relajado de los lectores.

Nadie está exento de cometer errores, pero si queremos llegar al público, y de la mejor manera, es imprescindible pensar y repensar, o mejor, leer y releer. Un yerro en un cartel publicitario es casi un insulto.

Tampoco se puede ir leyendo por la vida para encontrar el error porque de esa manera no podremos disfrutar del placer de las letras unidas que forman un texto.

Los ejemplos de horrores (de ortografía) abundan por estos días. Si querés compartirlos con nosotros mandanos las fotos a través de nuestra página de Facebook o en los comentarios en el blog.

 

Claves para escribir monografías y más

Ponemos a disposición de nuestros seguidores este libro que reúne claves para escribir textos argumentativos como el ensayo o la monografía. Es una selección de clases dictadas en institutos secundarios y terciarios por el equipo de docentes de Lengua y Literatura de lascorrectoras.com. Es una guía para la elaboración de ensayos, monografías y ponencias.

Debido al interés de nuestros seguidores por los juegos ortográficos que propusimos en nuestro blog durante el mes de noviembre de 2016, decidimos sumar una sección con reglas ortográficas y con ejercitación. Está basada en un libro que ya no circula pero que es excelente: Lengua y habla, Ortografía, de Menghi, Pescetto, Spinelli, editado por Huemul en 1995. Tiene normas de uso gramaticales, estilísticas y ortográficas con ejercicios. La propuesta es compartir este texto y bajarlo desde un archivo en pdf para que se pueda imprimir. Por eso no incluimos imágenes ni diseños elaborados. Para nuestros seguidores, este regalo:

CLAVES PARA ESCRIBIR MONOGRAFIAS Y MAS