La mujer en el periodismo: charla con Ingrid Beck

 

Ingrid Beck es periodista argentina, editora de Barcelona, una revista de humor, que refiere a temas de política y sociedad en clave satírica. También es directora de Tea Arte, una escuela de periodismo, y coautora de Guía (inútil) para madres primerizas 1, 2 y 3, una suerte de anti-manuales sobre maternidad. Ingrid es también activista en movimientos de protesta contra la violencia hacia la mujer, especialmente contra los femicidios, una grave problemática en Argentina y en toda Latinoamérica. En esta entrevista, Ingrid reflexiona sobre el tratamiento que los medios de comunicación les dan a las mujeres, sobre todo cuando son víctimas de violencia.

­­—¿De qué manera los medios propician que exista la violencia hacia la mujer en la sociedad?

—Me parece que, en general, en los medios hay muy poca perspectiva de género. El tratamiento que se le da a las mujeres y, en particular, a las víctimas o posibles víctimas de violencia, debe ser corregido en su totalidad. En muchos casos tiene que ver con una cuestión de ignorancia, este mal tratamiento no se hace adrede. No se justifica, pero desde el feminismo hay una enorme tarea pedagógica para hacer respecto a esto.

—Como formadora de futuros periodistas, ¿cómo te parece que se puede iniciar esta tarea?

—En la escuela que yo dirijo y en las clases que doy no hay una materia “de género”, la perspectiva de género es transversal, así creo que debería ser el periodismo, porque lo ideal sería que este eje atravesara toda la información.

—Los medios publican notas o titulares que resultan violentos o despectivos para las mujeres. En el 2014 el diario con mayor tirada de la Argentina tituló “Fanática de los boliches abandonó la secundaria” para referirse a una menor desaparecida, que resultó ser víctima de un brutal femicidio. ¿Qué se puede hacer en estos casos desde el público lector? ¿Es útil exigir cambios de estereotipo?

—Sí, y esto tiene que ver con las redes sociales virtuales. A partir de que la tolerancia hacia este tipo de títulos bajó muchísimo, los editores se cuidan más, aunque no quiere decir que se hayan dejado de publicar notas de este estilo. Ese título que mencionaste está relacionado con el  femicidio de Melina Romero, una adolescente. Generalmente cuando la víctima es una adolescente que no es de clase media o clase alta, el foco del delito se pone en cómo era ella, qué hacía y qué tan corta tenía la pollera. Pero pienso, quiero creer, que cada vez hay menos aceptación hacia este tipo de expresiones, porque cada vez somos más las que decimos que eso no está bien, que eso es violencia machista.

—En la línea humorística de Revista Barcelona, ¿cuál es el límite entre el humor o la libertad de expresión y la violencia hacia la mujer?

—No hay ningún límite para la libertad de expresión. Para el humor, tampoco. En todos los casos lo importante es preguntarte qué estás diciendo, qué querés decir. Yo trabajo con la sátira, entonces la idea es ofender y molestar, generar reacciones en los lectores transmitiendo una idea. En la revista, la perspectiva de género es transversal. Por ejemplo, a las mujeres de la política no las vamos a criticar nunca por la ropa que tengan puesta, nunca vamos a satirizar a una mujer por su aspecto físico. No vamos a tratarlas de locas o hablar de las carteras que se compran. Nuestra crítica es política, no tiene que ver con lo que usan, no ponemos en ese lugar a la mujer.

Entrevista realizada por Micaela Siskin en la  Feria del Libro de Buenos Aires

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