Entrevista a Guillermina Pico, directora de ”Borra todo lo que dije del amor, porque no sabía bien quién era”

Entrevista: Paola Coler  

Foto: Santa Cine

¿Cómo surgió la idea de construir una película con retazos de filmaciones personales?

El proyecto nació cuando empecé a revisar el material que tenía, tras varios años registrando eventos por puro placer. Si bien no tenía la idea de hacer una película con esas grabaciones, fui descubriendo momentos que me emocionaron y sentí el deseo de probar, editando esas imágenes aparentemente sueltas. Luego se me ocurrió mostrar el resultado de mi experimento a un posible espectador. Aquellas imágenes, en principio solo unidas por mi experiencia, lograron capturar algo que quería compartir, que era difícil de explicar porque no formaban una historia, sino que reflejaban sensaciones, estados, y climas específicos. Fue en ese momento que decidí trabajar seriamente en el montaje para darle forma y un recorrido posible.

La película es casi un montaje de momentos personales donde predominan muchas escenas familiares ¿Tuviste que negociar con tu familia y amigos sus apariciones en la película?

Yo siempre estoy filmando, entonces era usual para mi entorno verme con una cámara. Una vez que tuve la película armada, les comenté a todos que aparecían en ella. La persona con la que más lo consulté fue con mi hermana, quien es la persona que más aparece en cuadro pero ella siempre estuvo muy a favor de la película.

Imagino que la instancia de edición fue un proceso intenso. ¿Nos podes contar cómo fue?

Editar la película fue complejo y un trabajo intenso que duró varios años. El resultado es una ingeniería rara y sutil, casi como un trabajo de “bordado”. La edité sola en AVID porque en esa época editaba mucho en ese programa. Además, estaba trabajando como editora y asistente de edición para productoras de televisión, cuestión que me brindó una solidez que adopté para esta tarea. Si bien terminé más desordenada de lo que me hubiera bancado de otro editor, estaba segura de que no podía compartir esta tarea con otra persona. No creo que sea más noble trabajar solo que con otros, pero esa soledad era necesaria para ese momento en particular. En un primer momento me interesaron los choques entre las imágenes, buscaba que fueran bruscos y que construyeran una belleza violenta, con algunos cortes de sonido fuertes y algunas secuencias completamente sin sonido. En un principio trabajé estos contrastes entre las imágenes y también a nivel sonoro, pero después empecé a suavizar.

Lo que también me pasó con esta película, es que cada vez que la editaba, lo hacía de principio a fin. La volvía a ver cada vez que me ponía a trabajar, porque me gustaba mucho el efecto. Hasta que tuve que dejar de trabajar de esa manera porque empecé a “dejar de ver”. Me había entusiasmado con ese efecto como espectadora. Después se fueron armando los tres grandes ejes alrededor de los cuales se nuclearon los recorridos que impulsan el relato.

Una vez que terminé de editar, Tamara una amiga directora de fotografía, me ayudó a sacarla de la computadora, cubriendo el rol de productora porque yo estaba trabajando muy sola. Fue en ese momento que armamos un cronograma de trabajo, y empezamos a preparar la carpeta, redactar la sinopsis y las cartas de intención para aplicar a fondos de postproducción. En esa instancia acudí a Catarina, una sonidista brasilera que había conocido en un festival porque sentía que podía llegar a interesarle el proyecto. Le mandé la película y me contestó que le había encantado y me pasó un presupuesto en dólares muy lejos de mi alcance. Así que tuve que decirle que estaba muy agradecida pero que no tenía el dinero. Finalmente me contestó que ella iba a hacer el trabajo porque yo me había arriesgado al hacer esa película, y ella se iba a arriesgar conmigo. Pactamos que si llegaba a ganar algún premio lo iba a compartir con ella. Fue así que, cuando gané el premio del FNA a documental, le pude pagar por su trabajo. Tuve mucha suerte de encontrarme con personas afines y generosas, que sintieron algo valioso con la película, por lo que pusieron su tiempo y su esfuerzo.

Las críticas son elogiosas y se exhibió en muchos festivales ¿Cómo te sentís con eso teniendo en cuenta que es una película muy personal? ¿Qué expectativas tenías cuando empezaste a trabajar la idea de la película?

Fue todo un desafío hacer una película con materiales tan vivos y personales, sin una narración clásica que llevara la guía de lectura de la película. Fue un riesgo, pero esta película no podía tener otra forma.

La verdad es que estoy muy sorprendida por la recepción en general, la del público y de la crítica. Si bien al principio tenía expectativas moderadas pero esperanzadoras, luego cuando ya la película estuvo, cuando terminé y arranqué el camino de presentarla en festivales, me esperaba lo peor ¡Y ahora que estrené, me imaginaba cosas peores aún! Me daba terror y una sensación de soledad terrible que el estreno no tuviese ninguna resonancia. Pero estoy recibiendo bastante amor e inteligencia, de mujeres y varones. Me pasa también que les encanta el título o lo odian.

Al mismo tiempo que es una creación muy personal, tu presencia en el relato está diluida ¿Fue una decisión premeditada?

Sí, porque creo que no podría ser de otra manera. La película toca temas muy sensibles para mí, pero que pueden aparecer en cualquier familia. Son bordes frágiles, que hay que atravesar con cuidado, donde hay muchas cosas que se rozan pero no se nombran concretamente. Eso también influyó para que mi presencia en la película fuese un poco difusa. No usé voces en off, por ejemplo, porque me parecía que no era un recurso para este tipo de proyecto. Sentí que cortaría todo tipo de identificación con las sensaciones más sutiles, que tenían que surgir con el devenir.

Aposté a confiar en la película como un todo orgánico, sin necesidad de anclar al espectador a un artificio como una voz en off, para que se crea que hay algo más allá de lo que se ve o siente, y brindar una falsa idea de seguridad. Pensé los textos como fragmentos de diarios, como lecturas, notas, bocetos de ideas, del mismo color que las imágenes, partes de un mismo discurso privado, y que son otra forma de estar presente.

 

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